



La provincia de Québec (en francés y oficialmente: Québec) es territorialmente la más grande de Canadá y cuenta con una población que supera los 7,6 millones de habitantes. La capital provincial es la ciudad de Quebec, y Montreal es la urbe más poblada.
A diferencia de las demás provincias, Quebec tiene al francés como su única lengua oficial provincial, siendo la única región mayoritariamente francófona de Norteamerica. El idioma francés goza de protección legal e incluso la provincia cuenta con inspectores lingüísticos que revisan su uso en los locales comerciales. El celo de los quebequenses (en francés québécois) por su lengua y su estatus de minoría lingüística en Norteamerica ha llegado a ciertos extremos políticos, pero también en su historia el pueblo quebequense sufrió periodos de represión y asimilación ingleses. Si a un quebequense le hacés una pregunta en inglés, te va a entender, pero te va a responder en francés, así como todos los carteles indicadores se encuentran en francés.
La ciudad vieja (Vieux Québec), Patrimonio de
Cerca del Château Frontenac se encuentra la basílica de Notre-Dame de Québec, o Nuestra Señora de Québec, catedral del arzobispado católico de Quebec. Se trata de la catedral mas antigua construida al norte de México y la primera elevada al rango de basílica en América, así como la iglesia primada de Canadá. Fue construida en 1647 y es de estilo neo clásico, allí se encuentra enterrado, precisamente, el conde de Frontenac.
Otra atracción de la ciudad es la vista desde Levis.. Levis está frente a Quebec, al otro lado del río San Lorenzo y podés hacer el cruce con ferry. Tiene una población de unos 120,000 habitantes. La particularidad de este lugar es que muchos sitios arqueológicos revelan presencia humana tan atrás como hace 10,000 años.
Montreal, ciudad de múltiples facetas, se enorgullece de sus contrastes. Segunda ciudad francófona del mundo después de París, gracias a sus 3,4 millones de habitantes, Montreal también es un mosaico de culturas de todo el mundo, tal como lo demuestran sus barrios y la diversidad de restaurantes que ofrece. Su rico patrimonio arquitectónico abarca cuatro siglos de historia, del régimen colonial francés a la ciudad contemporánea. Insular pero abierta al mundo, Montreal es una ciudad efervescente y festiva.
Lo que no podés dejar de visitar en Montreal es la ciudad subterránea, son una serie de complejos tanto a nivel de la calle como subterráneo que te permite bajar en una punta de la ciudad y subir a la superficie en otra. Es el complejo subterráneo más grande del mundo. En el año 2004 fue rebautizado como RESO, que, según la palabra homónima en frances, significa sistema de túneles. Se trata de
¿Dónde podés ver Montreal en cine? Fundamentalmente en esa maravillosa película que es “Jesús de Montreal” que además utiliza como fondo el Oratorio de San José. Y del mismo director, Denys Arcand, no podés perderte “La decadencia del imperio americano” con su segunda parte “Las invasiones bárbaras.”




